Manuel Tejedor
Director de Estudios e Innovación en MAS Business

Toi, toi, toi.

07/07/2014
Recuerdo cuando en los inicios de mi andadura profesional en el campo de la sostenibilidad y la responsabilidad social (como se llamaba entonces), mi principal empeño era hacer comprender que más allá del beneficio económico, las organizaciones debían buscar acrecentar su valor. Y esto podía conseguirse llevando la gestión de los asuntos medioambientales y sociales al más alto nivel. Y en mis charlas empleaba una cita de Machado, traída un tanto fuera de su contexto, que dice “que solo los necios confunden el valor con el precio”, aludiendo a que el valor de las cosas no siempre viene reflejado por su tasación económica.

Por otro lado, por eso de las coincidencias etimológicas, me encontraba también defendiendo la importancia de los valores, dentro de los elementos culturales de las organizaciones, junto a la misión y visión. Porque un sistema de gestión de la sostenibilidad debe construirse sobre un modelo de dirección por valores más que sobre el tradicional modelo de dirección por objetivos, que únicamente mira a la cuenta de resultados. Los valores son principios que permiten orientar el comportamiento y proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan los intereses, sentimientos y convicciones más importantes. En esto se basa la sostenibilidad/RSE.

Pero esto no queda solo aquí. También hay que tener valor para salir de la habitual zona de confort de los directivos para abrirse a las posibilidades que ofrece la gestión de los asuntos relacionados con la sostenibilidad. Es necesario un fuerte compromiso, un liderazgo orientado por los valores a los que antes aludía. Esto no es siempre fácil porque requiere gestionar un cambio, en muchos casos profundo. De ahí la importancia de contar con un gestor de la sostenibilidad (un DIRSE si se quiere llamar así) figura a la que resulta difícil de identificar, dado que la función está, en muchos casos, diluida en otras áreas.

Me permito, por tanto, utilizar la expresión, que emplean los cantantes de ópera para darse ánimo y desearse suerte antes de entrar en escena, para hacer lo mismo con aquellos que nos dedicamos al empeño de implantar una verdadera gestión de la sostenibilidad/RSE: Toi, toi, toi; es decir, valor, valor, valor.

Toi, toi, toi.

Recuerdo cuando en los inicios de mi andadura profesional en […]

A propósito de la metodología SROI

Porque la medición del impacto social es un tema emergente, […]

Conclusiones CSR Marketplace 2014

Acaba de celebrarse el CSR MarketPlace, organizado por […]

Gestionar la RSE en las PYMES. Cuestión de método.

Muchas pequeñas y medianas empresas, reconociendo la […]

¿Problemas con la relevancia? Las normas AA1000 son su solución

Dejaba intencionadamente, fuera de nuestro “trío de la […]

El trío de la bencina (GRI, IIRC y SASB)

Repasando distintas definiciones de relevancia, incluidas en […]

La Revolución Sostenible

“Liberté, égalité, fraternité” (“Libertad, […]

Páginas:  [12  3  4 

Siguiente

twitter twitter SGS
© 2012 MAS Business, todos los derechos reservados.
Valid XHTML 1.0 Transitional Valid WAI-AA